La leyenda del Toh

admin      Fecha Julio 1, 2007

El pájaro azul  de los mayas

Fotos y texto: Arantxa Marco

El simbolismo del pájaro azul viene de largo tiempo atrás. Muchos habrán oído hablar del pájaro azul como símbolo de libertad, de búsqueda de la felicidad, de amor verdadero… probablemente esta concepción del mito proviene del libreto original L´Odiseau Bleu, que Maurice Maeterlink escribiera en 1908, con sus protagonistas Dyrtl y Myrtl infinitamente versionados. Más tarde llegaría la película de George Cukor o el triste cuento de Rubén Darío, así como el sorprendente poema de Charles Bukowski… todos ellos con el mismo título, El Pájaro Azul, como metáfora de los valores arriba mencionados.

Según esta mitología, el pájaro azul de los mayas sería un marginado, un proscrito. Y de alguna manera lo es: en la espesura de la selva, escondido en las cuevas de las paredes de los cenotes o en los rincones de ruinas mayas, camuflado entre las ramas de la frondosa vegetación, se esconde el toh o mot mot (Eumomota superciliosa). Con paciencia y buen ojo es posible entrever su plumaje tornasolado, con una mancha triangular en el pecho rodeada de turquesa, y de igual color sobre los ojos, cabeza de plumas verdes y vientre canela. A esta especie amenazada también se la conoce como “pájaro reloj” por su curiosa cola, compuesta por dos largas plumas desnudas rematadas cada una por un penacho turquesa. En esa cola reside la leyenda…

Para los antiguos mayas, el toh era un Ave Real, que vivía en el reino de las aves de la Tierra Maya, según cuenta la leyenda recogida por Ramón Castillo. Por aquel entonces tenía una cola larga y brillante llena de plumas de colores que competía con la belleza del hermoso rey Kukul. Ave admirada por todos, se volvió orgullosa y arrogante, por lo que en lugar de trabajar, se pasaba el día en la selva de cháchara con algunas aves reales, y haciendo que las demás le trajeran comida para no estropear su maravillosa cola. Una tarde que el cielo anunciaba tormenta, se convocó una reunión de aves para asignar una misión a cada una, como construir refugios y hacer acopio de comida. El toh se negó en redondo diciendo ser “un aristócrata, no un obrero”.

Finalmente, hizo como que trabajaba con el resto, pero cuando nadie se daba cuenta corrió a esconderse entre unos arbustos, en la grieta de una pared de piedra y se quedó dormido, sin darse cuenta de que su hermosa cola de plumas había quedado fuera, sobre el camino por el que transportaban carga. Por fin acabó la tormenta y el reino de las aves había aguantado bastante bien, todos salieron a celebrarlo y el toh salió a reunirse con los demás fingiéndose cansado por el duro trabajo realizado; cuando llegó donde estaban sus compañeras, se colocó como siempre en su sitio favorito: la rama más alta, para que todos pudieran admirar como antes lo hacían su cola… pero esta vez todos se rieron. Fue entonces que el toh se dio cuenta de lo que había pasado y cuando sus amigos se reían diciéndole que se le debía haber estropeado mientras trabajaba tanto, intuyó que bromeaban, se avergonzó y como no quería que todos los demás supieran que no había estado trabajando para salvar su hogar común, decidió huir a lo más inaccesible de la selva, cavando su casa en un hoyo de material calizo blando. Desde entonces se esconde avergonzado, viviendo en agujeros.

No parece que la leyenda del toh se ajuste mucho a la mitología sobre el pájaro azul. Pero el pájaro reloj crea sus propios mitos. Como los populares; ya que cuentan los ancianos que cuando canta es que alguien va a morir… y los metafísicos; para algunos mayas estos pájaros -al que llaman tok- son masas de energía que toman posiciones. Como sabemos, el calendario maya predestina funciones y el tok simboliza un cambio de estado, una maduración de la energía, una evolución de un estadío a otro, un viaje de no retorno hacia aquello que el destino nos tiene reservado desde que nacemos. El toh está en las cuevas, donde los chamanes mayas realizan ritos de iniciación a los jóvenes que comienzan su propia vida. Este tok, entonces, sí se ajustaría al mito del pájaro azul…

El toh sólo se encuentra en el sureste de México a Costa Rica. También se llama pájaro reloj al jut-jut, el Momotus momota; ambos forman parte de una familia de ocho especies dispersas por el mundo, seis de las cuales pueden encontrarse en México. Nuestro pájaro reloj suele vivir cerca de cenotes o lugares donde hay agua, y por lo tanto mosquitos, que componen su dieta básica y a los que atrae con el movimiento pendular de su cola.

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